Acoso laboral: Qué hacer y cómo evitarlo

publicado a la‎(s)‎ 7 dic. 2012 14:50 por Juan Marcos Quiroga
En el competitivo mundo de hoy, es muy fácil encontrar “piedras en el camino”, personas que, al sentirse amenazadas por el éxito de otros o percibir cambios para los que no están preparadas, reaccionan con hostilidad hacia los otros.

Sin embargo, el gran problema no es el comportamiento que ellos manifiesten sino la reacción que tomemos ante ello lo que puede generar manchas en nuestro expediente.

Entonces, ¿cómo manejar este tipo de encuentros desagradables para que no afecten nuestra imagen corporativa?

No entrar en chismes
Si en algún momento somos amenazados o intentan intimidarnos, decirle a otros es un grave error, ya que esta es una admisión de que nos sentimos amenazados o damos importancia a lo dicho. En este caso, la comunicación no es del todo la respuesta. 

Establecer una posición sólida
Sea cual sea el comentario, decisión o acción laboral que generó el inconveniente, no se puede retroceder en ella. Mostrar una posición firme da a entender a los otros departamentos e incluso a la persona hostil que no logrará nada con su comportamiento.

Ser imparcial
Durante las reuniones, e incluso durante la dinámica laboral diaria, se debe mantener una impecable imparcialidad con la persona hostil. Apoyar sus buenas ideas y refutar las malas demostrará con el tiempo que nuestro trabajo es eficiente y genera ingresos y estabilidad. 

Mantener todo por escrito
Los malentendidos surgen por las más diversas razones y, una de ellas, es la predisposición hacia personas con las que se tienen conflictos. Por ello, para evitar confusiones o interpretaciones erradas, es preferible mantener todo por escrito.

Realizar las solicitudes por correo electrónico, mantener minutas de las reuniones y llevar un registro de actividades y procedimientos en software o formularios son algunas de las maneras de prevenir incidentes y propiciar un ambiente más profesional y cordial.

Evitar la interferencia de las emociones
Cuando una persona genera conflictos, es casi inevitable llegar al punto en el que las emociones se vuelven intensas. Sin embargo, se debe evitar que esto afecte la conducta en la oficina. 

Comenzar por no tomar los problemas laborales de manera personal es un efectivo primer paso. La empresa y la vida personal deben estar muy bien separadas, e igualmente debe suceder con las decisiones laborales y el manejo de situaciones corporativas, aún cuando las personas involucradas se comporten de manera emocional.
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