Como evitar estar condenado al fracaso

publicado a la‎(s)‎ 7 dic. 2012 12:52 por Juan Marcos Quiroga
Comenzar una empresa propia implica toneladas de trabajo y esfuerzo que pueden llevar a cualquiera al borde del colapso... a menos que se cuente con ciertas herramientas que ayudan a aligerar la carga mental y emocional, y a lograr el tan deseado equilibrio entre éxito laboral y vida personal.

Pide ayuda, delega, extiende...
Estas tres palabras son, para muchos, signo de debilidad. Sin embargo, la verdadera debilidad se encuentra en no dominar estas prácticas.

No hay que demostrar científicamente que una persona no puede con todo. Es, sencillamente, una realidad. Sin embargo, si se quiere llegar lejos, hay que aprender a delegar en otros y a confiar en sus capacidades para hacer el trabajo encomendado.

El emprendedor que no aprende a delegar está condenado al fracaso y a la extenuación.

Pierde el miedo a aprender
Reconocer que no se sabe algo es, para muchos, motivo de terror y vergüenza. Para otros, es una valiosa oportunidad de aprender y crecer. Si debes pedir una explicación, una asesoría, tomar un curso o hacer una especialización para enfrentarte a un proyecto u objetivo personal o de empresa, simplemente hazlo. 

Los mejores líderes no son los que saben todo, sino los que se rodean de la gente adecuada y especializada en cada área que necesitan, saben reconocer sus puntos débiles y los atacan.

Observa ejemplos, pero no te compares
Es muy distinto observar buenos ejemplos de emprendedores que compararse constantemente con quienes están en otra posición y sufrir por lo que no se tiene o no se ha logrado. Las fuentes de inspiración deben generar ganas de trabajar y seguir adelante, ideas y modelos a seguir, nunca frustración ni ganas de desistir.

Aprende a decir no
Algunas oportunidades son buenas; otras, no. Pero cuando comienzas un negocio propio, tienes el irresistible impulso de hacerlo todo. Tus ganas de crecer rápido son tan fuertes que apelas a un repentino complejo de súper héroe y te embarcas en todo lo que aparezca.

Esto podría verse como espíritu emprendedor, trabajo fuerte y futuros resultados, pero en realidad muchos de estos proyectos podrían estar quitándote tiempo y enfoque para lo realmente importante y prometedor. 

El primer hábito a establecer para evitar este impulso es nunca dar una respuesta en el momento. La famosa frase “sleep on it” o “consúltalo con la almohada” guarda mucha sabiduría, y puede salvarte de decisiones equivocadas. Recauda toda la información posible y espera, mañana será otro día.

En segundo lugar, procura tener personas con las cuales consultar estas decisiones. Dicen que dos cabezas piensan mejor que una y, comprobadamente, un enfoque externo ayuda a ver las cosas y administrar los recursos con mayor claridad. 

Haz lo que te gusta
Parece evidente, pero aún así, seguimos encontrándonos con personas que no estudiaron lo que les gusta sino lo que da más dinero, para luego convertirse en adultos frustrados que quisieran perseguir un sueño para el que jamás tuvieron tiempo.

Con creatividad y trabajo, se puede ser exitoso en cualquier área. No es necesario ser un genio del software o un cirujano especializado para vivir la prosperidad económica. Todas las profesiones tienen caminos para surgir y lograr tanto el reconocimiento como la recompensa monetaria, si es esto lo que se desea.
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