Cómo saber si es hora de ROMPER una relación comercial

publicado a la‎(s)‎ 7 dic. 2012 14:11 por Juan Marcos Quiroga
Las alianzas empresariales son bastante productivas para hacer crecer un negocio. Sin embargo, cuando el crecimiento comienza a frenarse por las diferencias entre ambas partes, la relación deja de ser rentable y positiva para convertirse en un factor que aleja el progreso.

El punto de colapso, más allá de diferencias posiblemente reconciliables es la divergencia en cuanto a los valores antes compartidos.

Cuando en relaciones de pareja se habla de separación por “diferencias irreconciliables”, se toca exactamente este punto. ¿La visión de progreso de ambas partes de la sociedad es diferente?, ¿el consenso sobre las cosas que se pueden sacrificar y las que se deben defender también comienza a romperse? En ese momento, es hora de profundizar en las diferencias y decidir si la relación comercial puede continuar o debe terminar.

¿Cómo saber si las diferencias son irreconciliables?
La respuesta más fácil es profundizar. Si comienzan los roces entre los involucrados, es mejor comenzar a profundizar en la importancia de las posiciones defendidas. Al final, todo se reduce a un valor básico y, mientras haya consenso en eso, la alianza puede continuar.

Por ejemplo, discusiones sobre maneras de expandirse tal vez no son tan importantes si ambas partes están de acuerdo en la necesidad de expansión. Yendo a un nivel más profundo, discusiones sobre la necesidad o no de la expansión pueden llegar a resolverse siempre y cuando haya un acuerdo en cuanto a la misión de la empresa.

Algunos ejemplos
De experiencias anteriores en el ambiente empresarial, surgen diferentes ejemplos de puntos irreconciliables en las relaciones de negocios:
  • Nivel de calidad esperado: cuando una parte de la ecuación defiende el aumento de la producción en detrimento de la calidad mientras que la otra sostiene que una mejor calidad es más importante que el volumen.
  • Balance de trabajo y vida personal: una de las partes espera sacrificios en la vida personal a cambio de más horas dedicadas al trabajo, mientras que la otra prefiere horarios más razonables a cambio de una vida personal saludable.
  • Responsabilidad social: desacuerdos en la existencia de programas de ayuda social financiados con capital de la empresa por lo general esconden fracturas en cuanto a la misión.
  • Barreras de profesionalismo: una parte está dispuesta a romper un código de profesionalismo porque representa más productividad para la empresa, mientras que la otra mantiene la ética por encima de las cifras.
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