Trabajar más duro no te hará una mejor persona

publicado a la‎(s)‎ 15 dic. 2011 11:12 por Juan Marcos Quiroga   [ actualizado el 15 dic. 2011 11:15 ]

¿Nunca te ha sucedido que cuando tienes que hacer una tarea, te pones a trabajar a tope y finalmente sólo consigues un cansancio abismal y, para tu sorpresa, el esfuerzo empleado ha sido en vano?

Creo que, todos, en algún momento de nuestra vida, en mayor o menor medida, nos hemos visto envueltos en esta situación.

Este ejemplo lo podemos llevar al terreno empresarial. Cuando los empleados cumplen su jornada laboral sin descanso alguno, acaban cansados y decaídos y su rendimiento por los suelos.

Estudios demuestran que estamos fisiológicamente capacitados para operar durante un período de 90 minutos aproximadamente. A partir de ese momento, el rendimiento y la concentración decrecen y el agotamiento aumenta. Científicamente hablando, estos períodos de 90 minutos en los que una persona puede trabajar sin pausa y sin alcanzar el agotamiento se denominan “ritmos ultradianos”.

Parece ser entonces que, si no se aprueban y respetan los descansos adecuados para cada puesto de trabajo y los empleados hacen su jornada sin pausa, la producción se verá afectada negativamente; los trabajadores no aguantarán la presión y llegarán debilitados y ojerosos al final de su jornada. El ambiente de trabajo será hostil.

Por descontado que a nadie le gusta trabajar en estas condiciones. Piénsalo un poco: hacer las tareas muy rápido, de forma continua (sin descanso) y durante largos períodos de tiempo; ¿cómo te quedaría el cuerpo? ¿Y la mente? 

Como sabes, en casos de cansancio extremo, tu cuerpo te avisa. Seguro que te ha ocurrido en alguna ocasión. Acuérdate de aquel viaje conduciendo tu seat Ibiza, en el que la carretera nunca llegaba a su fin y se te hacía eterno. Tus piernas se agarrotaban, los brazos ni los sentías, los ojos se te cerraban. Tu cuerpo te estaba pidiendo ¡descansooo!

Pues bien, las advertencias que nos da el cuerpo son evidentes: hambre, intranquilidad, somnolencia, cuesta concentrarse. Es la hora de tomarse un respiro; duerme, juega a la consola, lee, tómate un café. La cafeína, por cierto, es estimulante y ayuda en esos momentos. 

Existen vitaminas o hierbas naturales que también pueden servir. Los alimentos que ingieras son indispensables para combatir el cansancio y propiciar la concentración; y los suplementos alimenticios mejoran la dieta. Incluso, hay gente que utiliza bebidas como la cocacola o el redbull. El problema es que los estimulantes sólo funcionan durante un período de tiempo; es decir, es una solución temporal. Entonces, aplícate el cuento y ¡descansaaa!

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